Resumen del texto "Nociones básicas de Semiótica general" de Victorino Zecchetto (Semiología)
Victorino
Zecchetto
Nociones de Semiótica General.
Resumen
Los signos,
antes de la ciencia formal, siempre ha sido curiosidad de la antigüedad
filosófica.
Pongamos el
siguiente ejemplo. Un niño visita el zoológico y se detiene con curiosidad a
mirar los elefantes. Al día siguiente en la escuela le cuenta a la maestra lo
que vio. Esta lo invita a describir como son los elefantes que ha visto. Con
toda probabilidad el chico narrará alguna de las características del
paquidermo, y además, añadirá otras a modo de comentario e impresiones. Lo que
hizo el chico con sus palabras es seleccionar y estructurar signos lingüísticos,
para comunicar su experiencia, o sea, para expresar un significado.
·
Naturaleza,
rasgos y vocación de los signos:
Es un
fenómeno social
El signo nos
ofrece datos de la realidad representada
El signo es
una interpretación de la realidad representada
Todo signo
tiene, semióticamente, estas características:
a. Una forma física por la cual se hace
perceptible (un sonido, una imagen, un texto)
b. Debe referirse a algo distinto de sí
mismo
c. Alguien debe reconocerlo como tal, es
decir, como signo
a La postura lingüística de Ferdinand
de Saussure.
Los estudios
del signo ocuparon un puesto central en la lingüística, por eso no
podemos menos
que citar a F. de Saussure (1857-1913), uno de los pioneros que se
dedicó a
analizar este tema.1 De él se derivaron numerosos estudios posteriores.
Para F. de
Saussurre el signo es una unidad lingüística que tiene dos caras:
·
Una
sensible llamada Significante. Puede ser
acústica (los sonidos de las palabras), o bien visual (letras de la escritura),
pero siempre es algo material.
·
Otra
es inmaterial: la idea o concepto evocado en nuestra mente, y se llama Significado.
El signo
hace referencia a una cosa, y a esa realidad Saussure la denomina realidad
referencial; es el objeto, la cosa o el fenómeno al cual se alude mediante el
signo. Para Saussure el referente no integra la estructura del signo y
que solo forma una díada.
PARA
SAUSSURE EL REFERENTE NO INTEGRA LA ESTRUCTURA DEL SIGNO. EL SIGNO ES UNA
DÍADA.
“Otros
signos aluden en cambio, a entes abstractos, a conceptos teóricos o a
relaciones,
como sucede
con los signos matemáticos. Saussure sostiene que en los códigos
lingüísticos,
la relación entre el significante y el significado es arbitraria, porque no
está
motivada por el objeto al cual se refiere, sino que está fundada en el consenso
social por
el cual los grupos humanos deciden asumir esa asociación." (PÁGINA 5).
LA
RELACIÓN ENTRE SIGNIFICANTE Y SIGNIFICADO ES ARBITRARIA
CONCEPTO
DE VALOR
“Por sí solo
un signo no tiene valor, es necesario juzgarlo dentro de un sistema o estructura, que es la lengua. Allí entra en relación
con otros signos y se vincula con los demás elementos de todo el sistema lingüístico.
El signo
como fenómeno binario, propuesto por Saussure, no fue suficiente para explicar
los signos audiovisuales, en especial el iconismo.
b.
El modelo tríadico de Charles S.
Peirce.
Peirce
afirma la dimensión teórico-cognitiva del actuar humano y sugiere que nos
movemos en nuestro entorno por creencias de tipo existencial o pragmático.
El rol del
pensamiento es organizar y transformar el campo de la experiencia, para coordinar
las acciones humanas. Se trata de un pensamiento pragmático destinado a captar
los efectos y los significados prácticos que puede tener el conocimiento en el
obrar de un individuo, ya que la finalidad de la acción es un resultado
sensible.
Peirce estudió
en profundidad el fenómeno del signo y elaboró su propia noción, distinto del
de Saussure. El signo para Peirce tiene una composición triádica haciéndose presente en él sus tres elementos fundamentales
– el representamen, el objeto y el interpretante-.
El signo se
inserta en un conjunto de ideas semióticas de Peirce. Y para comprender mejor
esto hay que ubicar el signo en el marco de la filosofía de este autor. En
ella, el soporte teórico consiste en una clasificación fenomenológica de toda
la realidad en tres categorías
fundamentales:
La Primeridad: da cuenta de algo a partir
de una primera impresión (en inglés “feeling” cuya traducción es
“sentimiento/sensación”. Son cualidades
puras de los entes.
La Segundidad: es la categoría de la
relación con la primeridad o un fenómeno de primeridad relacionado real o
analógicamente (por analogía, por comparación).
También
según otros autores la segundidad es un hecho concreto, relacionado con una
primeridad. Por ejemplo la idea de “verde” la percibimos en las hojas de los
árboles o en las plantas. Es una idea pura, primera “impresa” o “hecha
concreta” en la realidad de esa hoja de árbol.
La Terceridad: es la categoría que regula
la unión y la síntesis de la primeridad con la segundidad, es la ley, la
convención que conecta dos fenómenos entre sí. Por ejemplo las palabras del
lenguaje que utilizamos para decir “esta hoja de árbol es verde”.
Vemos
entonces que la “realidad” para Peirce se organiza también a partir de una
tríada. Los tres elementos que componen el signo “corresponden” a cada una de
estas categorías descriptas arriba.
El signo se
compone del:
a. Representamen (o signo): es la cosa
que funciona como signo para que alguien lo reconozca como tal, por ejemplo las
palabras de una lengua creadas para ser reconocidas. El representamen siempre
está en lugar de otra cosa. El representamen está en la categoría de la primeridad.
b. Objeto: es aquello a lo que alude el
representamen. Hay que recordar que el objeto puede ser o no algo concreto,
puede tratarse de ideas, pensamientos, impresiones o ficciones.
c. Interpretante: es la idea del
representamen en la mente de quien percibe el signo, es decir, que es un efecto
mental causado por el signo (otra idea del signo).
Es
interesante observar que Peirce no en relación con el significado de la cosa,
sino remitiéndolo a otro signo, generándose una semiosis infinita, porque el interpretante de algo se convierte en
representamen o signo de otra cosa y así ad
infinitum [1].
Es
importante volver a decir que para Peirce el signo es una categoría mental, es
decir, una idea mediante la cual evocamos un objeto con la finalidad de conocer
la realidad o comunicarnos.
El proceso
de “aprehensión” del signo se llama semiosis,
y se desarrolla en forma de espiral que va integrando nuevos procesos
semiósicos, formándose de esta manera la semiosis infinita.
Ejercitación:
·
Responda
la siguiente pregunta:
¿Por qué
Zecchetto afirma que “el signo es una mentira semiótica” (página 12). Dé
ejemplos propios y justifique.
Los signos
como entidades culturales:
“El signo
siempre es institucional, en este sentido solo existe para un grupo limitado de
usuarios (…) Pero fuera de una sociedad, por más reducida que ella sea, los
signos no existen” (Ducrot y Todorov “Dicctionaire
encyclopédique des sciences du langage” citado por Zecchetto, pág. 12).
Esto quiere
reafirmar la idea de que un signo siempre significa algo para alguien, en el
contexto de una cultura particular que tenga institucionalizado una
interpretación para ese signo. Por lo tanto los signos son siempre producto de
una práctica social.
Al crearse
un signo se muestra algo “ficticio” de ese objeto que se trata de representar
(sea un objeto real o imaginario); ese signo entra en función semiótica. Por
eso el significado de un signo es una unidad cultural definida en un campo
semántico dado a otras unidades culturales.
(Pensemos en el término “peronismo” o “peronista”, el signo no solo manifiesta un significado denotado, que es aquel que podemos obtener del diccionario-si bien encontraremos de seguro más de una entrada-, se ponen de manifiesto sentidos más amplios. Ambos términos hacen referencia a aspectos culturales que sobrepasan el sentido denotado que pueden llevar. (el término peronista como adjetivo sirve para atribuir una calificación a un sustantivo, en este caso “persona que representa/defiende las creencias e ideas políticas del partido peronista”. Sin embargo este término pone de manifiesto sentidos históricos, culturales, ideológicos y políticos que desbordan el mero adjetivo).
Las
funciones de los signos.
Hasta el
momento hemos dicho que los signos tienen un carácter comunitario y social, que
cumplen una función social. En verdad, las funciones que desempeñan los signos
son muchas. Vamos a ver algunas de ellas según el modelo de Roman Jakobson
(1896-1982).
Una clasificación
de las funciones de los signos fue la que realizó el lingüista ruso emigrado a
EEUU Roman Jakobson. Este investigador describió seis nombres para las
funciones de los signos según la ubicación que adquieren en un esquema de comunicación.
Emisor (sus
intenciones)
Los códigos
y las formas
El canal por
el que pasa el mensaje
El mensaje o
contenido
El referente
u objeto
El preceptor
(sus reacciones y efectos del mensaje)
Esta
clasificación también ha servido para analizar otros lenguajes además del
lingüístico como el lenguaje gestual y el de los medios audiovisuales. Hoy se
usa para interpretar las diversas clases de textos y mensajes que emiten y
difunden los medios de comunicación social.
A
continuación las seis funciones del lenguaje según Jakobson:
a. Conativa:
establece el contacto entre el emisor y el destinatario. Por ejemplo una señal
de STOP o PARE en la ruta, que obliga al conductor a detenerse. Son conativos
aquellos mensajes que instan al sujeto a actuar.
b. Fática: es la
función centrada en el canal con el fin de asegurar el contacto y la relación
con los demás. Los saludos cumplen un rol fático
porque buscan ante todo conectar a los interlocutores. La misma función
tienen expresiones del lenguaje como “sí, claro, por supuesto” o diálogos
intrascendentes sobre el estado del tiempo, para mantener la comunicación. Esta
función tiene escaso contenido informativo y es redundante, porque lo que
importa es la comunicación misma.
c. Referencial: sirve
para designar objetos, personas, hechos, noticas o fenómenos. Los mensajes
referenciales tienen que ver con los referentes del signo, sus contextos y
circunstancias. Su rol es referir y denotar.
d. Estética: está
centrada en la forma de los lenguajes y desarrolla la dimensión poética o
artística de los mensajes. La función estética suele tener un alto contenido
simbólico, por lo tanto abierto a distintas connotaciones e interpretaciones.
Ejemplos de textos en función poética son las obras literarias, poéticas, tanto
escritas como audiovisuales y en general cualquier obra considerada artística.
e. Emotiva: es
una función que busca despertar la emotividad en los destinatarios. Se trata de
mensajes capaces de “tocar” o “movilizar” los sentimientos; las expresiones de
afecto, de amor, de cariño o los insultos son ejemplos de esta función.
f.
Metalingüística: su función es explicar otros
códigos y signos con el fin de aclararlos o explicarlos, es decir, tiene como
referente el lenguaje mismo. Ejemplos son los diccionarios, las gramáticas. La
función metalingüística es la que habla de semiótica.
Lo normal es
que estas funciones estén presentes simultáneamente en los usos del lenguaje. Sin
embargo, en cada uso hay una o dos funciones que tienen preponderancia.
Clasificación de los signos
Signos
verbales: son los más abundantes y usados en todas las sociedades humanas. Prácticamente
no existe comunicación sin las palabras. Los signos lingüísticos son
fundamentales para expresar el mundo exterior e interior de cada sujeto, para
expresar los eventos y fenómenos de todo tipo.
Los signos
no verbales: incluyen todos los demás signos que se generan en las sociedades
humanas: imágenes, signos figurativos, símbolos, logos, señales de tránsito,
gestos o movimientos convencionales.
Los medios
de comunicación difunden muchos mensajes audiovisuales donde el lenguaje verbal
va mezclado con imágenes fijas o en movimiento. Es normal que se recurra a
otros signos para reforzar la palabra. En nuestra comunicación interpersonal
usamos los gestos y las posturas corporales.
Nuestras
sociedades generan muchos signos de carácter no verbal y de esta manera superan
los límites que tienen las palabras. No hay que pensar que los signos verbales
y no verbales viven en pugna, sino en constante intercambio semiótico.
Los signos tienen
un ritmo de vida dinámico y cambiante. Hay signos que tienen una larga duración
en el tiempo y otros más efímeros. La cultura humana es una fábrica de signos y
también un cementerio que sepulta a aquellos que ya no usa y que están
destinados a desaparecer.
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